Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejadme confesar, undoso lago,
el triste desvarío de mi pena
que mi rastro se esconda en tu verbena
y más nadie se beba mi mal trago.
Que no canten las ocas a mi aciago
ni los peces se nutran de la escena
do a diario yo pernocto en tu agua buena
no es justo entristecer su verso mago.
¡Embalsa ya mi icor que tu romance
no deje acre las vides ay! si diera
la píldora de vid a mi quejido !
Así proseguiría en este trance
el vado ceriflor de tu rivera
más vale que mi paso fementido!
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