Shalott
Poeta recién llegado
Me aburre tal tributo a la verdad.
Mi alma ahora confiesa
que miente cuando aviesa,
tropieza con la ajena mezquindad.
Mutilaré tu credo
por evitarte el miedo
y no me restará ni la bondad.
Respetaré tu idea
y si después flojea,
veré en tu gesto un rasgo de piedad.
Mi mentira es la más que bella actriz,
que con su voz melosa
y su actitud mimosa,
te invitará por siempre a ser feliz.
Alentará en la lucha
a aquel que me la escucha.
Será como una capa de barniz:
Brilla la hipocresía
con toda alevosía,
otorgando lustroso su matiz.
Nos permite eludir un compromiso,
y quien así la usa
siempre la llama excusa.
Sobre esto cabe hacer un breve inciso:
que no será agradable
y puede que ni viable,
pero hacerlo lo hizo quien lo quiso.
Siempre es un buen recurso
que sumo a mi discurso,
que construyo, remedo y superviso.
Si falla la mentira más suprema,
rebuscar nos complace,
la que la reemplace.
También tendré presente, por sistema,
que jamás yo me alerto,
cuando eludo lo cierto.
No acabo con palabra tan blasfema:
Negaré lo que dije,
si veo que te aflige,
antes de terminar con mi poema.
Archivos adjuntos
Última edición: