*Sabrina*
Una niña gris
Se muestra a placer
..........en el rincón de la doctrina diaria,
la profesión más antigua anudada en el cuello.
Se vende
por uñas y cal
el hilo de la mortalidad,
.........enredado entre cabellos ajenos.
La moneda
.........no es
de oro,
los lustres se esconden del ojo de fuego,
porque el tacto sin poro termina por escarbar
con sus garras
la garganta del silencio.
Es suficiente el polvo que se expande en los pulmones
como para verter en arena
los sueños de tiza.
...................Y yo
le miento a una realidad que escupe misterio,
le cambio el nombre
para no terminar discutiendo de existencialismo con
los celos de mi ombligo,
.........me escondo le cambio el nombre
para no terminar discutiendo de existencialismo con
los celos de mi ombligo,
de la conciencia llena de civiles,
entre las paredes eclesiásticas
con el puño en la boca.
La claridad es otra obra del ciego.
La miseria
es la gangrena del estado.
Me incomoda de momentos ser la careta
de algún blanco en su estado de polución impuro.
Y es que entre piernas el mundo muere de a poco,
sólo doce minutos de activación para las mentes
impares insaciables de humo.
Alcancemos el otro lado,
la orilla es de fieltro y se mueve,
gira en apoteósicos ángulos llenos de velcro y sangre.
Saco lo mejor de mí,
entre los dientes
y el báculo de mi tercera columna,
como para hallarme luego entre lodo,
sedienta de amaneceres mentales,
y con los ovarios entumecidos.
*Al tacto enmudecido de una flor extinta*
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