No se quién dañó tu corazón, amor,
ni quién borró de tu cara, tu sonrisa,
tal vez alguien te lastimó
después que le entregaste tu vida,
amaste tanto que ahora, con dudas caminas
Pero por favor no desconfíes de mi amor
por que estoy dispuesta a sanarte,
a curar tus heridas,
a borrar tus cicatrices con mis besos,
a envolverte en un bálsamo de ternura
hasta que se vuelvan a estirar las comisuras de tus labios.
Confía en mi amor,
que aún en tus más oscuras penumbras
nacerán en mis ojos, luciérnagas,
capaces de iluminar tu vida.
Entrégate sin miedo, cariño,
vuelve a amar con confianza,
derrite el hielo que te reviste,
abrázame fuerte y dime
que aceptas mi invitación
a nuevamente entregarte.