Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Confía
Confía, que la noche tiene estrellas,
y el día guarda siempre su regreso,
ningún dolor es cárcel ni es exceso,
ningún silencio acaba con las huellas.
Las alas vuelven, suaves y tan bellas,
y el fuego se convierte en tibio beso;
del llanto nace un árbol que, en su peso,
resguarda al viento y siembra las centellas.
El Fénix nos recuerda en su latido
que el corazón se enciende tras la pena,
que todo lo caído es renacido,
y que la fe, cual llama que no muere,
te alumbra en cada sombra, fiel y plena,
y al fin te da un camino que te quiere.
Confía, que la noche tiene estrellas,
y el día guarda siempre su regreso,
ningún dolor es cárcel ni es exceso,
ningún silencio acaba con las huellas.
Las alas vuelven, suaves y tan bellas,
y el fuego se convierte en tibio beso;
del llanto nace un árbol que, en su peso,
resguarda al viento y siembra las centellas.
El Fénix nos recuerda en su latido
que el corazón se enciende tras la pena,
que todo lo caído es renacido,
y que la fe, cual llama que no muere,
te alumbra en cada sombra, fiel y plena,
y al fin te da un camino que te quiere.
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