Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablando con caracolas en las húmedas rocas
sostengo mis palabras al borde de su boca
y derrito misterios que trago en ayuno
cogiendo sus anhelos, sensaciones y miedos,
expandiendo mis alas ,
que abiertas pretendo descorrer su antifaz.
sostengo mis palabras al borde de su boca
y derrito misterios que trago en ayuno
cogiendo sus anhelos, sensaciones y miedos,
expandiendo mis alas ,
que abiertas pretendo descorrer su antifaz.
Besando caracolas al borde del mar
asoman goteras incontrolables desde mi mirar,
bajando raudas por un sensual tobogán
anidando susurros permitiéndome rozar ,
sus pechos, su vientre y sus piernas ,
hasta estruendosas desplomarse entre la arena y la sal.
asoman goteras incontrolables desde mi mirar,
bajando raudas por un sensual tobogán
anidando susurros permitiéndome rozar ,
sus pechos, su vientre y sus piernas ,
hasta estruendosas desplomarse entre la arena y la sal.
Palpando caracolas me desnudo sin más
sopesando siluetas cercanas a mi faz,
desean ungir con ungüentos de caracol
esta piel mía cansada de inmaculada aridez,
para luego engullirla sedientas, excitantes y sin moral.
sopesando siluetas cercanas a mi faz,
desean ungir con ungüentos de caracol
esta piel mía cansada de inmaculada aridez,
para luego engullirla sedientas, excitantes y sin moral.
Escucho caracolas repitiendo quejidos,
cuando la garúa enmudece ante nuestros antojos
dejándonos mojados de insaciables gemidos
revolcados, apretados, despeinados e indoloros,
sonriendo al sol que pretende intervenir en la madrugada,
entre ondulantes vaivenes
y encantadores tranvías ,
que han dejado sus calderas de humear
cuando la garúa enmudece ante nuestros antojos
dejándonos mojados de insaciables gemidos
revolcados, apretados, despeinados e indoloros,
sonriendo al sol que pretende intervenir en la madrugada,
entre ondulantes vaivenes
y encantadores tranvías ,
que han dejado sus calderas de humear