nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
A veces la tristeza se apodera de mi ser
y cada noche confieso a mi almohada
la pena de mi corazón, que en cada latido
sin remedio se derrama siendo castigada.
Por amor no se merece ningún castigo,
pero el cielo mis ruegos no los escucha,
espero que algún día desborde un diluvio
aunque decir tu nombre sea mi lucha.
Se oscurece la blanca luz que acompaña
a cada lágrima nacida con desconsuelo,
llegando a ti en forma de gotas de lluvia
que vas secando con tu pañuelo.
El corazón no conoce de esperas ni tiempo,
sin querer se desboca con plena locura
y al borde del desquicio hay que calmarlo,
porque él sabe, que tu amor tiene la cura.
De pecados ni de razones se salva nadie
dando rienda suelta al sentimiento,
cuando dentro del alma está encerrado
el gritar tu amor y saber que no miento.
Tere B.O
16-11-2013
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