Confieso
que hoy me aproximé
demasiado
al pretil de tu idílica mirada,
sin permiso,
y quedé atrapado en cuerpo y alma
por tu hipnosis,
ese imán activado por amor
que me atrae,
que me arrastra,
no me deja
decidir,
que me lleva sin remedio hacia ti,
mi destino ...
Las elipses de tus ojos,
mi camino;
tu horizonte, mi horizonte;
tu alegría es mi luz;
y tus lágrimas, desatino;
tu pupila es mi acomodo;
es tu anhelo desvarío;
y la seda del pañuelo con que enjuagas
esas aguas indiscretas que te escapan,
¡esa seda y el pañuelo!,
es mi amor, elegante, estrafalario,
disfrazado de señuelo
por llegar a todas horas a tus ojos
y a tus labios ...
que hoy me aproximé
demasiado
al pretil de tu idílica mirada,
sin permiso,
y quedé atrapado en cuerpo y alma
por tu hipnosis,
ese imán activado por amor
que me atrae,
que me arrastra,
no me deja
decidir,
que me lleva sin remedio hacia ti,
mi destino ...
Las elipses de tus ojos,
mi camino;
tu horizonte, mi horizonte;
tu alegría es mi luz;
y tus lágrimas, desatino;
tu pupila es mi acomodo;
es tu anhelo desvarío;
y la seda del pañuelo con que enjuagas
esas aguas indiscretas que te escapan,
¡esa seda y el pañuelo!,
es mi amor, elegante, estrafalario,
disfrazado de señuelo
por llegar a todas horas a tus ojos
y a tus labios ...