Confieso mi pequeño amor,
que a veces se me apodera el miedo
que se avalanza abominable
con su espada sedienta de sangre
queriendo atravesar mi piel.
que a veces se me apodera el miedo
que se avalanza abominable
con su espada sedienta de sangre
queriendo atravesar mi piel.
También he conocido el temor en tí,
en esos inmensos ojos
queriendo adivinar los porqué
que aún tú en tu limitado mundo
no puedes comprender.
en esos inmensos ojos
queriendo adivinar los porqué
que aún tú en tu limitado mundo
no puedes comprender.
Confieso mi vida,
que me alimenté de quimeras
me sujeté a sombras perecederas
y efímeras esperanzas
para no dejarme vencer.
que me alimenté de quimeras
me sujeté a sombras perecederas
y efímeras esperanzas
para no dejarme vencer.
He vivido de ensoñaciones
y formastes parte de ellas,
has aprendido en pocos años
a vivir en una balanza
y a veces te hace sufrir,
te hace dividirte en la batalla
de cuestiones sin razón obligadas.
y formastes parte de ellas,
has aprendido en pocos años
a vivir en una balanza
y a veces te hace sufrir,
te hace dividirte en la batalla
de cuestiones sin razón obligadas.
¡Ay, mi pequeño amor!
Yo me hago tu sombra
para que no te dañe el sol.
Y rindo culto a las estrellas
para que cuiden de tí
cuando lejos de mi duermes.
Que ellas sean compañía
tus amigas y consejeras
y que te arrullen en la noche
y que besos te den mil
de aquellos que siempre guardo
en la maleta para tí
Yo me hago tu sombra
para que no te dañe el sol.
Y rindo culto a las estrellas
para que cuiden de tí
cuando lejos de mi duermes.
Que ellas sean compañía
tus amigas y consejeras
y que te arrullen en la noche
y que besos te den mil
de aquellos que siempre guardo
en la maleta para tí