Neysha Marie
Poeta recién llegado
Desperté confinada por paredes de soledad
iluminadas con velas sofocadas, asfixiadas
por ventanales taponados de húmedos aires
aislada, muerta en vida, vida robada
Cambiaste mi cerradura, la dañaste, no sirve
imposible salir de mí encierro, mi fortaleza
traicionada por mi llave, ahora mi verdugo
castigada, imposibilitada de verla, ¡oh! libertad
Espacio para una puerta, de entrada y salida
no hay alma que entre, solo una ya encerrada
que en busca de autonomía, le ganó la cobardía
ahorca sus hábitos en la búsqueda de felicidad
Maldita puerta que obstruye la acción del todo
de la bendición del que hallare como entrar
o del listo que me auxilie a cambiar esa inútil,
la antigua cerradura y me librara
de mí, de mi soledad
iluminadas con velas sofocadas, asfixiadas
por ventanales taponados de húmedos aires
aislada, muerta en vida, vida robada
Cambiaste mi cerradura, la dañaste, no sirve
imposible salir de mí encierro, mi fortaleza
traicionada por mi llave, ahora mi verdugo
castigada, imposibilitada de verla, ¡oh! libertad
Espacio para una puerta, de entrada y salida
no hay alma que entre, solo una ya encerrada
que en busca de autonomía, le ganó la cobardía
ahorca sus hábitos en la búsqueda de felicidad
Maldita puerta que obstruye la acción del todo
de la bendición del que hallare como entrar
o del listo que me auxilie a cambiar esa inútil,
la antigua cerradura y me librara
de mí, de mi soledad
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