Es en la irónica risa del payaso
donde obvio mi serenidad
y me convierto en vendaval,
golpean los puños de sangre ésta latitud.
La ceguera nunca mas me devolverá:¨ mi primera inocencia ¨.
Más ahora, lo que eran pasos, son sirenas
alertando la ofensiva paciencia del maestro,
no olvido el alboroto que provocaba
la certeza de mi presencia.
Comprender, que por abortar la misión:
por no pisarle los talones al tu juego democrático
en mi ausencia y en mi resistencia ante el cosmos
que señalaba lo obvio.
Dices locos: más solo de amor,
Más enamorados narramos en grito pacífico
aquello en lo que confiaste
tanto tiempo, ser único poseedor, sus latidos.
Ya no hay porque quedarse en tierra ajena
si los besos son de arena congelada,
no hay misterio en el que descubrió.
Culpable, por nadar en la abundancia de tus tentaciones
sin considerar que el fruto del pecado tendría un precio,
la soledad, las ninfas me acompañan.
Insomne me tambaleo con mis letras en papel,
me derrumbaría pero no hay tiempo en este reloj humano
para frenar los pasos de libertad que por fin ofertas.
Esperé en mi rincón lechoso, empotrando estrofas
y versos en clave de nada,
escuchar el ruidoso silencio
de la que llevaba las llaves del futuro,
entre sus dientes. Dorado sol me quema.
Mas muerta no soy,
solo muero si puedo crear nuevas vida,
y el parto virtual tiene un comienzo,
el momento en el que cuando el relato llegó a su fin
y la verdadera melancolía cósmica
anhele los abrazos de lo que se esbozó oro.
Levanto la cabeza lentamente y sonriéndole a Venus,
abro un bloque más de indiferencia,
me dispongo solo a ser un lectora
de la novela más compleja, tus ojos.
M.T.O.
donde obvio mi serenidad
y me convierto en vendaval,
golpean los puños de sangre ésta latitud.
La ceguera nunca mas me devolverá:¨ mi primera inocencia ¨.
Más ahora, lo que eran pasos, son sirenas
alertando la ofensiva paciencia del maestro,
no olvido el alboroto que provocaba
la certeza de mi presencia.
Comprender, que por abortar la misión:
por no pisarle los talones al tu juego democrático
en mi ausencia y en mi resistencia ante el cosmos
que señalaba lo obvio.
Dices locos: más solo de amor,
Más enamorados narramos en grito pacífico
aquello en lo que confiaste
tanto tiempo, ser único poseedor, sus latidos.
Ya no hay porque quedarse en tierra ajena
si los besos son de arena congelada,
no hay misterio en el que descubrió.
Culpable, por nadar en la abundancia de tus tentaciones
sin considerar que el fruto del pecado tendría un precio,
la soledad, las ninfas me acompañan.
Insomne me tambaleo con mis letras en papel,
me derrumbaría pero no hay tiempo en este reloj humano
para frenar los pasos de libertad que por fin ofertas.
Esperé en mi rincón lechoso, empotrando estrofas
y versos en clave de nada,
escuchar el ruidoso silencio
de la que llevaba las llaves del futuro,
entre sus dientes. Dorado sol me quema.
Mas muerta no soy,
solo muero si puedo crear nuevas vida,
y el parto virtual tiene un comienzo,
el momento en el que cuando el relato llegó a su fin
y la verdadera melancolía cósmica
anhele los abrazos de lo que se esbozó oro.
Levanto la cabeza lentamente y sonriéndole a Venus,
abro un bloque más de indiferencia,
me dispongo solo a ser un lectora
de la novela más compleja, tus ojos.
M.T.O.
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