amanciorosaleda
Poeta recién llegado
Conjunción asíncrona
Poema entre dos poetas.
Dolor satelital pero en penumbra
o mástil del hartazgo intravenoso.
Soy una mazorca diogénica que respira por su eyecto perfil
que mela las viñas maceradas con estrógenos diabólicos.
Palmera de subsidio fatigoso
y ramal cadencia mensajera de las muecas;
leche que concomita mediante una ranura octogenaria en la pausa del huracán despierto.
El azul ensayaba con el viento
a ser albatros sí leguminoso
pero el compás no vuelve la mirada.
lamo el ántrax insistente de los sobres de Bárcenas
y me miran las bacterias sorprendidas del deleite.
Innovo nuevos bordes en la cera
y finjo ser persona y no ser Ate
enmascarado con su lanza agreste
y su bordón de puertos concubinos.
Soy el refugio de mi honda Albuminuria
que cae como una perla que brota de su comezón aciago,
pero lamida no te bulles pulcra
y tamizada y lenguaraz asumes
tu papel de sinfónica metralla.
la viña presenta el logaritmo
como una tiza sepulcral que atrae denodadas misoginias.
Soy rubio tengo el mundo en mis abismos,
tengo la boca llena de hormigueros
y las cejas asoladas por el agua.
soy una pasta de dientes que conversa
con sillas efervescentes perdidas por alacranes prófugos engominados
en cálibo arrabal del tálamo sangrado.
La más poblada cuenca late el loto y tu inmóvil sortilegio brama abruma
condecorados lechos adyacentes;
sin embargo me embarga la neblina,
no puedo decir más que la llamada
que no me hicieron fue talada y gime
en un rincón oscuro del carbono.
Se perdieron los ñáñigos en tu temar coriláceo
de su yerro coloquial ionosféricamente vertical.
Estalla amor estalla estalla estalla
expláyate conversa con tu espuma
por los recodos finos alaridos
asuelan latitudes tan ignaras
que cabezonamente faltan números
que condensar en tu garganta infame.
Ya me perdí antaño en los números
que hacen de su angustia un cepillo de diamantes para penetrar mi suspiro cavernoso.
No sé si sabes su sabor sabido
su seso suena silba sosamente
cáustica sosa silla de silencios
sibila en selvas secas desoladas.
Velemos por tal vil valiente y vacuo vetuste
que verborrea a su valí que versa vehementemente sobre el vello del velcro.
Pero de pronto piedras estatuarias
que riman con la historia de las lanzas
de Áyax marabunta de soldados
avanzan por ventrílocuos callados
y de cayados caen como trompetas
en Roma las aristas de mis fieros
desgarros matutinos por el hambre
de mariposas, líquenes y larvas.
Tú tienes el desnudo de los años,
tú tienes el anuncio del gris nuncio
que pregona que estás muriendo luego
de amanecer desnudo entre mis brazos.
No tengo redención ni rendición.
22 de febrero de 2013.
Poema entre dos poetas.
Dolor satelital pero en penumbra
o mástil del hartazgo intravenoso.
Soy una mazorca diogénica que respira por su eyecto perfil
que mela las viñas maceradas con estrógenos diabólicos.
Palmera de subsidio fatigoso
y ramal cadencia mensajera de las muecas;
leche que concomita mediante una ranura octogenaria en la pausa del huracán despierto.
El azul ensayaba con el viento
a ser albatros sí leguminoso
pero el compás no vuelve la mirada.
lamo el ántrax insistente de los sobres de Bárcenas
y me miran las bacterias sorprendidas del deleite.
Innovo nuevos bordes en la cera
y finjo ser persona y no ser Ate
enmascarado con su lanza agreste
y su bordón de puertos concubinos.
Soy el refugio de mi honda Albuminuria
que cae como una perla que brota de su comezón aciago,
pero lamida no te bulles pulcra
y tamizada y lenguaraz asumes
tu papel de sinfónica metralla.
la viña presenta el logaritmo
como una tiza sepulcral que atrae denodadas misoginias.
Soy rubio tengo el mundo en mis abismos,
tengo la boca llena de hormigueros
y las cejas asoladas por el agua.
soy una pasta de dientes que conversa
con sillas efervescentes perdidas por alacranes prófugos engominados
en cálibo arrabal del tálamo sangrado.
La más poblada cuenca late el loto y tu inmóvil sortilegio brama abruma
condecorados lechos adyacentes;
sin embargo me embarga la neblina,
no puedo decir más que la llamada
que no me hicieron fue talada y gime
en un rincón oscuro del carbono.
Se perdieron los ñáñigos en tu temar coriláceo
de su yerro coloquial ionosféricamente vertical.
Estalla amor estalla estalla estalla
expláyate conversa con tu espuma
por los recodos finos alaridos
asuelan latitudes tan ignaras
que cabezonamente faltan números
que condensar en tu garganta infame.
Ya me perdí antaño en los números
que hacen de su angustia un cepillo de diamantes para penetrar mi suspiro cavernoso.
No sé si sabes su sabor sabido
su seso suena silba sosamente
cáustica sosa silla de silencios
sibila en selvas secas desoladas.
Velemos por tal vil valiente y vacuo vetuste
que verborrea a su valí que versa vehementemente sobre el vello del velcro.
Pero de pronto piedras estatuarias
que riman con la historia de las lanzas
de Áyax marabunta de soldados
avanzan por ventrílocuos callados
y de cayados caen como trompetas
en Roma las aristas de mis fieros
desgarros matutinos por el hambre
de mariposas, líquenes y larvas.
Tú tienes el desnudo de los años,
tú tienes el anuncio del gris nuncio
que pregona que estás muriendo luego
de amanecer desnudo entre mis brazos.
No tengo redención ni rendición.
22 de febrero de 2013.
Última edición: