Meduza
Poeta recién llegado
Conjuremos a la noche, conjuremos al amor,
Conjuremos al gran astro albino en todo su esplendor.
Y bajo esta oscuridad, en la que nuestros cuerpos buscan unidad
Compartamos el calor de vuestros seres
Y dejémonos llevar por los por los placeres.
En el infinito manto penumbral
Se fusionan las almas por un cordón umbilical,
Intangible, invisible, indivisible.
La carne se derrite, los vientres se funden,
Los cuerpos se unen
La razón sucumbe ante el corazón.
¡Emoción y pasión, corazones en locomoción!
Mis manos en tus caderas, que se mueven como las mareas,
Estremeciendo vuestras melenas,
La sangre hirviendo en nuestras venas,
Robando de tus labios la mas dulce de las jaleas,
Al mismo instante que jadeas.
Derrochamos energías, como si de huracanes fuésemos las crías,
Resultando en una gran explosión de los sentidos
Pausando nuestros latidos momentáneamente
Para amanecer entre tus brazos nuevamente querida amante
Y permanecer así eternamente.
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