La explicación de todas las cosas, suele sernos ajena aun cuando con los ojos abiertos (muy abiertos) acercamos el rostro al café.
Y es simple la explicación a aquel fenómeno que por momentos; parece ser absurda. Saber que el sol sale todos los días, es redondo y quema. No significa conocer el nombre y apellido, las manías más comunes o el licor favorito de un sábado por la noche. Poner las manos al fuego y cocinarnos la piel lentamente, no significa locura ni amor al dolor, quizá solo sea hambre. Simple e ilógica, hambre de meternos algo en los labios y sentir como de pronto la vida ajena (casi ínfima al momento de la mordida) nos invade los sentidos con su último aliento, antes de donarnos su muerte para acrecentarnos vida.
Porque a fin de cuentas la explicación de todas las cosas, por simples que parezcan, siempre nos será ajena, como laxo pensamiento del suicida, que en silencio se pronuncia solo con un leve movimiento de lengua alrededor de la boca.
Sin mover los labios, sin mover los ojos y con la cabeza (aproximadamente) algo llena de café.
Y es simple la explicación a aquel fenómeno que por momentos; parece ser absurda. Saber que el sol sale todos los días, es redondo y quema. No significa conocer el nombre y apellido, las manías más comunes o el licor favorito de un sábado por la noche. Poner las manos al fuego y cocinarnos la piel lentamente, no significa locura ni amor al dolor, quizá solo sea hambre. Simple e ilógica, hambre de meternos algo en los labios y sentir como de pronto la vida ajena (casi ínfima al momento de la mordida) nos invade los sentidos con su último aliento, antes de donarnos su muerte para acrecentarnos vida.
Porque a fin de cuentas la explicación de todas las cosas, por simples que parezcan, siempre nos será ajena, como laxo pensamiento del suicida, que en silencio se pronuncia solo con un leve movimiento de lengua alrededor de la boca.
Sin mover los labios, sin mover los ojos y con la cabeza (aproximadamente) algo llena de café.