Massiel
Poeta recién llegado
¡Conosco ese balcón!
Su ventana blanca,
que desdeña piropos,
que mis ojos recitan al pasar.
¡Conosco ese balcón!
y el anhelo de mi alma sale por mis poros,
mi corazón acelera,
mi paso endereza,
mi mente imagina...
¡Conosco ese balcón!
mis ojos lloran hacia adentro,
se moja mi corazón,
se anestesia mi cerebro...
¡No asomo su cara!
No la he visto,
mi tacto se esfuerza por sentirla;
mas desmaya.
¡No asomo su cara!
y mi alma se lamenta,
se frustra,
entristece,
llora.
¡No asomo su cara!
lucho contra mis ojos que intentan voltear hacia atrás,
queriendo salir de mi desdichado ser.
¡No asomo su cara!
sigo caminando...
¡Conosco ese balcón!...
Su ventana blanca,
que desdeña piropos,
que mis ojos recitan al pasar.
¡Conosco ese balcón!
y el anhelo de mi alma sale por mis poros,
mi corazón acelera,
mi paso endereza,
mi mente imagina...
¡Conosco ese balcón!
mis ojos lloran hacia adentro,
se moja mi corazón,
se anestesia mi cerebro...
¡No asomo su cara!
No la he visto,
mi tacto se esfuerza por sentirla;
mas desmaya.
¡No asomo su cara!
y mi alma se lamenta,
se frustra,
entristece,
llora.
¡No asomo su cara!
lucho contra mis ojos que intentan voltear hacia atrás,
queriendo salir de mi desdichado ser.
¡No asomo su cara!
sigo caminando...
¡Conosco ese balcón!...