Guillermo Jaimes
Poeta recién llegado
Lanzaste un suspiro a mi alma
y aquí me hallo en el éxtasis de tu mirada,
mudo, inmóvil y a tus pies.
He de renunciar a los lazos rojos
que me ataban a las paredes del olvido.
Sigo tu senda de pétalos,
quiero reposar en el lecho de tus senos,
donde la refracción de la luz decora
con magia nocturna
el abra dérmica de tu geografía.
Que mis besos caigan a tu piel
cual fresco rocío de la montaña al amanecer
y que tus pasiones sean objetivadas en mi esencia...
Consagro mi amor a tu existencia
cuando mi piel aún conserva tus huellas
y al despertar de un nuevo día
el deseo de ti me hace compañía en cada portal.
Las noches en que no habites mis brazos
te alojarás en mi alcoba subconciente...
La mañana que no me beses
el sol posará en mis labios sus rayos
para rememorar tu dulce calor...
y aquí me hallo en el éxtasis de tu mirada,
mudo, inmóvil y a tus pies.
He de renunciar a los lazos rojos
que me ataban a las paredes del olvido.
Sigo tu senda de pétalos,
quiero reposar en el lecho de tus senos,
donde la refracción de la luz decora
con magia nocturna
el abra dérmica de tu geografía.
Que mis besos caigan a tu piel
cual fresco rocío de la montaña al amanecer
y que tus pasiones sean objetivadas en mi esencia...
Consagro mi amor a tu existencia
cuando mi piel aún conserva tus huellas
y al despertar de un nuevo día
el deseo de ti me hace compañía en cada portal.
Las noches en que no habites mis brazos
te alojarás en mi alcoba subconciente...
La mañana que no me beses
el sol posará en mis labios sus rayos
para rememorar tu dulce calor...
Última edición: