Meletea
Poeta recién llegado
Hemos normalizado ver fluir la sangre en un cauce frio
de apatía. No nos vibran las raíces que nos sostienen
ante la tempestad tumultuosa que llega
dando manotazos sobre los rostros en miseria.
Una consciencia impermeabilizada, una mirada
presa de lo intrascendente , nos mantiene hoy ausentes
de un espectáculo mezquino de los que posan erguidos
e intocables, como si la humanidad que los recubre no
fuese la misma que al resto nos pesa cargar.
de apatía. No nos vibran las raíces que nos sostienen
ante la tempestad tumultuosa que llega
dando manotazos sobre los rostros en miseria.
Una consciencia impermeabilizada, una mirada
presa de lo intrascendente , nos mantiene hoy ausentes
de un espectáculo mezquino de los que posan erguidos
e intocables, como si la humanidad que los recubre no
fuese la misma que al resto nos pesa cargar.