Asklepios
Incinerando envidias
Consciente de la prohibición,
el reino de lo indefinible no deja de
boicotear,-con despiadada
crueldad-, de manejar y moldear a todo
eclipse que ofrezca demasiada luz
por sus esquinas.
Llegado el momento, los astros,
artos de su propia complacencia ante el suceso,
decidirán actuar y sacrificar la escasa elasticidad
que aún conservan, (a la espera de una futura y
posible fuga de sus propias órbitas), para desorientar,
con la más sutil e inesperada de sus danzas,
a la esencia más pura de todo aquello que, para el hombre,
es desconocido por imprecisable, por inclasificable…
Es curiosa la tendencia que tenemos los humanos por esta manía
el reino de lo indefinible no deja de
boicotear,-con despiadada
crueldad-, de manejar y moldear a todo
eclipse que ofrezca demasiada luz
por sus esquinas.
Llegado el momento, los astros,
artos de su propia complacencia ante el suceso,
decidirán actuar y sacrificar la escasa elasticidad
que aún conservan, (a la espera de una futura y
posible fuga de sus propias órbitas), para desorientar,
con la más sutil e inesperada de sus danzas,
a la esencia más pura de todo aquello que, para el hombre,
es desconocido por imprecisable, por inclasificable…
Es curiosa la tendencia que tenemos los humanos por esta manía