Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
Hermano, si se termina
el amor, (mal que te pese)
justo, justamente ése,
que hiciste causa y consigna.
Ése, cual sangrante estigma
de tu corazón gimiente.
Cruz que en acto penitente,
cargas tú, como una hormiga.
Que tu sentimiento hostiga
y que tu pena remueve,
que tu corazón conmueve
pensando en el primer día.
Día que de tu alma asida,
que te quería, te dijo.
Y hoy, otro amor ha elegido
sin pensar en tu desdicha.
Quien sabe si en su desidia,
no te mejoró la suerte;
amar es cuestión inerte
cuando ya no hay defensiva.
Si intentas la reconquista,
la realidad va a dolerte...
Déjala ser lo que quiere
y si es que vuelve, analízala.
Si la aceptes deslucida,
pero eso no te convence,
sabrás que por que la quieres,
honor y orgullo resignas.
Y si adviertes que tu dicha
de tal suerte se resiente
porque te sobran mujeres
y por delante una vida,
por su traición y perfidia,
¡déjala! Y a tus quehaceres.
Que te den otros placeres,
razón de ser, ¡y malicia!
...
Hermano, si se termina
el amor, (mal que te pese)
justo, justamente ése,
que hiciste causa y consigna.
Ése, cual sangrante estigma
de tu corazón gimiente.
Cruz que en acto penitente,
cargas tú, como una hormiga.
Que tu sentimiento hostiga
y que tu pena remueve,
que tu corazón conmueve
pensando en el primer día.
Día que de tu alma asida,
que te quería, te dijo.
Y hoy, otro amor ha elegido
sin pensar en tu desdicha.
Quien sabe si en su desidia,
no te mejoró la suerte;
amar es cuestión inerte
cuando ya no hay defensiva.
Si intentas la reconquista,
la realidad va a dolerte...
Déjala ser lo que quiere
y si es que vuelve, analízala.
Si la aceptes deslucida,
pero eso no te convence,
sabrás que por que la quieres,
honor y orgullo resignas.
Y si adviertes que tu dicha
de tal suerte se resiente
porque te sobran mujeres
y por delante una vida,
por su traición y perfidia,
¡déjala! Y a tus quehaceres.
Que te den otros placeres,
razón de ser, ¡y malicia!
...