cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
CONSEJO
Jamás había sentido en mis entrañas
ese fuego de amor por ella, contaba
un amigo: deseaba entregarle
un regalo especial, único
original.
Viajé a Brasil; escarbé tierra por montañas,
extraje arena de los ríos, en busca
de gemas, esmeraldas, o rubíes;
deseaba hacerle un collar con
mis manos.
Cuando vencido estaba, de tanto esfuerzo,
conocí un poeta, quien me dijo: También
en el alfabeto hay piedras preciosas;
puedes confeccionar, collares de
versos, con sus letras, obsequiarlo
en un estuche de poemas.
Me encantó la idea: Desde aquel día, escarbo,
diccionarios, libros, cuadernos de poesía,
quiero hacer ese collar, como el poeta
lo hace, con dulzura, para obsequio
de mi amada.
Jamás había sentido en mis entrañas
ese fuego de amor por ella, contaba
un amigo: deseaba entregarle
un regalo especial, único
original.
Viajé a Brasil; escarbé tierra por montañas,
extraje arena de los ríos, en busca
de gemas, esmeraldas, o rubíes;
deseaba hacerle un collar con
mis manos.
Cuando vencido estaba, de tanto esfuerzo,
conocí un poeta, quien me dijo: También
en el alfabeto hay piedras preciosas;
puedes confeccionar, collares de
versos, con sus letras, obsequiarlo
en un estuche de poemas.
Me encantó la idea: Desde aquel día, escarbo,
diccionarios, libros, cuadernos de poesía,
quiero hacer ese collar, como el poeta
lo hace, con dulzura, para obsequio
de mi amada.