R i g o
Poeta reconocido.
Las aves migratorias han vuelto.
Pero cada año son menos, pequeñas,
escuálidas.
Antes eran largas como dedos de pianista y volaban
a montones, oscurecían las tardes rosas.
Antes tenían un líder:
un frondoso, elegante, pajarraco
con mirada de intelectual envejecido.
Exquisito y regordete.
Hace dos años que no vuelve.
Ahora vuelan desperdigadas, como borrachas,
Algunas caen sobre las calles.
Ya no me quejo de la contaminación
Ni del calentamiento global.
Ellas tampoco
Solo se dedican a morir.
A embarrarse en los autos.
Y a volar como tuertas.
Solía haber un río donde ellas bebían
Se bañaban y jugaban.
Ya no hay río pero tenemos una plaza comercial
Y venden ropa italiana.
Supongo que el próximo año
No volverá ninguna.
Todas quedarán en el camino
Marcando la ruta
A su desaparición.
Nadie lo notará
Salvo el viejo barrendero
Que tendrá que limpiar las calles.
Quizá yo esté probándome
Un fino suéter de lino italiano
El día en que la última caiga.
Pero cada año son menos, pequeñas,
escuálidas.
Antes eran largas como dedos de pianista y volaban
a montones, oscurecían las tardes rosas.
Antes tenían un líder:
un frondoso, elegante, pajarraco
con mirada de intelectual envejecido.
Exquisito y regordete.
Hace dos años que no vuelve.
Ahora vuelan desperdigadas, como borrachas,
Algunas caen sobre las calles.
Ya no me quejo de la contaminación
Ni del calentamiento global.
Ellas tampoco
Solo se dedican a morir.
A embarrarse en los autos.
Y a volar como tuertas.
Solía haber un río donde ellas bebían
Se bañaban y jugaban.
Ya no hay río pero tenemos una plaza comercial
Y venden ropa italiana.
Supongo que el próximo año
No volverá ninguna.
Todas quedarán en el camino
Marcando la ruta
A su desaparición.
Nadie lo notará
Salvo el viejo barrendero
Que tendrá que limpiar las calles.
Quizá yo esté probándome
Un fino suéter de lino italiano
El día en que la última caiga.