Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Consigan un mariachi, ¡Por favor!
y pidan que me cante un mundo raro,
que quiero de la pena y la tristeza
ahogar este dolor
que deja su descaro
nadando cual veneno en mi cabeza.
y pidan que me cante un mundo raro,
que quiero de la pena y la tristeza
ahogar este dolor
que deja su descaro
nadando cual veneno en mi cabeza.
Hoy pidan al mariachi cuatro copas,
que de su cuerpo y ropas
no queda nada en esta habitación,
tan sólo esta canción
y notas que acompañan
mis tristes lagrimales
al tiempo que se empañan
y lloran desquiciados miles males.
que de su cuerpo y ropas
no queda nada en esta habitación,
tan sólo esta canción
y notas que acompañan
mis tristes lagrimales
al tiempo que se empañan
y lloran desquiciados miles males.
Vaciemos las botellas de licor
y traigan otras más que yo las pago,
pues quiero que se lleven de este pecho
lo que dejó su amor.
Entonces que me traigan la botella
y díganle a los músicos que ella
comienze en la velada.
y traigan otras más que yo las pago,
pues quiero que se lleven de este pecho
lo que dejó su amor.
Entonces que me traigan la botella
y díganle a los músicos que ella
comienze en la velada.
Mi copa la levanto por mi amada
y brindo por la nada
que existe en este ser.
y brindo por la nada
que existe en este ser.
Ahora que me quemo en esta hoguera
temblando vulnerable,
espero que me hable,
y pienso que ella espera
volver conmigo que la vi mujer,
y pídanme volver.
temblando vulnerable,
espero que me hable,
y pienso que ella espera
volver conmigo que la vi mujer,
y pídanme volver.
La noche en poco tiempo se consume
y nada me resume
qué fue de tantos años de mi vida
-que observo tan perdida-
debajo de esta luz en las banquetas,
rodeado de guitarra
violines y trompetas,
al nudo en la garganta que se amarra.
y nada me resume
qué fue de tantos años de mi vida
-que observo tan perdida-
debajo de esta luz en las banquetas,
rodeado de guitarra
violines y trompetas,
al nudo en la garganta que se amarra.
Acá entre nos que suene fuertemente
y que toda la gente
observe que la adoro
y no quiero perderla;
que miren que esa dama es mi tesoro,
del cielo fina perla
que guardo en mi coraza.
y que toda la gente
observe que la adoro
y no quiero perderla;
que miren que esa dama es mi tesoro,
del cielo fina perla
que guardo en mi coraza.
Y quema como brasa
mi flanco moribundo
que todo lo que amo en este mundo
no quiera pues, conmigo regresar.
mi flanco moribundo
que todo lo que amo en este mundo
no quiera pues, conmigo regresar.
Entonces que comience
que te vaya bonito,
y dejo al infinito
pues no quiero que piense
que amargo el corazón y no contrito
la pueda yo olvidar.
So, paguen al mariachi
y déjenme llorar.
que te vaya bonito,
y dejo al infinito
pues no quiero que piense
que amargo el corazón y no contrito
la pueda yo olvidar.
So, paguen al mariachi
y déjenme llorar.
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