Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lloraban mis ojos
lágrimas inconsolables.
Llenaba de ira mi corazón sufrido.
Traías en la mano
una copa de dulces palabras.
Las derramaste sobre mí
como vendavales.
Tu paz me sumergió en un instante.
Mi llanto dejó de ser constante.
Me diste a beber de tu sabiduría.
Y con hermosas palabras
me cobijaste en un abrazo.
Fue así como dulcemente sentí
que el dolor se fue paso a paso.
¡Gracias por estar aqui!
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