Por amor he venido,
cruzando hasta la orilla
de tus manos.
Con los pasos bajando
del rincón invernal
donde resido.
La mirada clavada
al sur de los recuerdos
que me acercan,
al sueño que soñé
entre tus palabras.
Ya es hora de partir.
Un rincón solitario
me aguarda abandonado.
El corazón se queda,
conspirando,
en el cajón de tu ropa interior,
muerto de frío.
cruzando hasta la orilla
de tus manos.
Con los pasos bajando
del rincón invernal
donde resido.
La mirada clavada
al sur de los recuerdos
que me acercan,
al sueño que soñé
entre tus palabras.
Ya es hora de partir.
Un rincón solitario
me aguarda abandonado.
El corazón se queda,
conspirando,
en el cajón de tu ropa interior,
muerto de frío.
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