El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
No sé cual será nuestro problema
que nos dedicamos a madrugar el desánimo.
A esperar que otra haga el chiste
y reír sin ganas.
Callarse un te quiero tres veces antes que el gallo cante.
Gritarle a un niño que jugaba,
pisoterle su caja de grillos.
Copular con las medias puesta,
dejar los conejos dentro de la galera,
olvidar cambiar el agua al pececillo verde de la esperanza
que en el pecho folta entre la nada..
Buscar la esquina más provisoria,
el banco menos mentiroso
donde escaparle al hipotético derrumbe.
Decirle: “ no vale la pena” con indiferencia al que pelea.
Pensar que no se puede, (¡que no hay derecho!)
saber cuanto vale un dólar,
una hora del parquímetro de los besos estacionados
hace tanto...
Todo esto hicimos hoy.
que nos dedicamos a madrugar el desánimo.
A esperar que otra haga el chiste
y reír sin ganas.
Callarse un te quiero tres veces antes que el gallo cante.
Gritarle a un niño que jugaba,
pisoterle su caja de grillos.
Copular con las medias puesta,
dejar los conejos dentro de la galera,
olvidar cambiar el agua al pececillo verde de la esperanza
que en el pecho folta entre la nada..
Buscar la esquina más provisoria,
el banco menos mentiroso
donde escaparle al hipotético derrumbe.
Decirle: “ no vale la pena” con indiferencia al que pelea.
Pensar que no se puede, (¡que no hay derecho!)
saber cuanto vale un dólar,
una hora del parquímetro de los besos estacionados
hace tanto...
Todo esto hicimos hoy.