PAUL SOLER
Poeta recién llegado
CONSUELO DE AMIGO
Amiga, hoy he visto caer la lluvia
de tus ojos; y he visto al invierno
florecer en tu pecho melancólico.
Me duele en el alma
verte llorando al ser que te engaño.
tanto amor diste
a quien menos se lo merecía.
Amiga, hay momentos de empezar
y momentos de terminar;
hay momentos de amar
y momentos de olvidar.
¡Basta ya, querida! No hagas de tus días
noches de desvelos por alguien
que poco o nada vale.
No hagas que tus iras
se vistan de locuras deprimentes;
y si acaso sigues por la senda aquella
de los recuerdos idos,
sepultarás tu corazón en el calvario
de la aflicción más dolorosa.
Querida, levanta la mirada
que allá en lo lejos, hay una estrella
que insistentemente te llama;
y las blancas nubes se ofrecen de pañuelos
para tus lágrimas.
Mira los pasos que diste,
apenas caminaste un tramo del alba;
recoge sólo lo bueno de tus huellas,
y comienza a andar otra vez
con la tez atenta y reflexiva.
Amiga, hoy he visto caer la lluvia
de tus ojos; y he visto al invierno
florecer en tu pecho melancólico.
Me duele en el alma
verte llorando al ser que te engaño.
tanto amor diste
a quien menos se lo merecía.
Amiga, hay momentos de empezar
y momentos de terminar;
hay momentos de amar
y momentos de olvidar.
¡Basta ya, querida! No hagas de tus días
noches de desvelos por alguien
que poco o nada vale.
No hagas que tus iras
se vistan de locuras deprimentes;
y si acaso sigues por la senda aquella
de los recuerdos idos,
sepultarás tu corazón en el calvario
de la aflicción más dolorosa.
Querida, levanta la mirada
que allá en lo lejos, hay una estrella
que insistentemente te llama;
y las blancas nubes se ofrecen de pañuelos
para tus lágrimas.
Mira los pasos que diste,
apenas caminaste un tramo del alba;
recoge sólo lo bueno de tus huellas,
y comienza a andar otra vez
con la tez atenta y reflexiva.