Pasan los días, transcurren los meses,
cruzan los hombres, sucede la vida,
todo continúa en calma aparente.
Mas, para el alma que todo lo pierde
perdiendo a su madre, el ser más querido,
nadie, nadie más que ella misma lo entiende.
Ese vacío que deja esa muerte
nada lo llena; nadie lo acompaña
en esa soledad que rabiosa le muerde.
El terrible dolor que la sepulta
en el negro desierto del abandono,
nada lo alivia, nadie lo cura.
Lo más hermoso, lo más sano y bueno
nada compensa, nada significa:
sólo se consuela en el triste silencio.
Entonces, el sufrimiento le enseña
que con desesperarse nada consigue,
que la amargura es mala consejera;
Que con su llanto el sueño interrumpe,
con su debilidad impide el descanso
del ser que adoró, del ser que más quiso.
cruzan los hombres, sucede la vida,
todo continúa en calma aparente.
Mas, para el alma que todo lo pierde
perdiendo a su madre, el ser más querido,
nadie, nadie más que ella misma lo entiende.
Ese vacío que deja esa muerte
nada lo llena; nadie lo acompaña
en esa soledad que rabiosa le muerde.
El terrible dolor que la sepulta
en el negro desierto del abandono,
nada lo alivia, nadie lo cura.
Lo más hermoso, lo más sano y bueno
nada compensa, nada significa:
sólo se consuela en el triste silencio.
Entonces, el sufrimiento le enseña
que con desesperarse nada consigue,
que la amargura es mala consejera;
Que con su llanto el sueño interrumpe,
con su debilidad impide el descanso
del ser que adoró, del ser que más quiso.