Nietzsche
Poeta recién llegado
Muere ya la rosa y sucumbo ante su olvido
me llamaras cruel, pero yo lo nombro necesario
igual fallezco sabiendo que si tuve la osadía de matarte
se que no quedara impune este atrevimiento
el cual nunca podré nombrar como mío.
Dos muertes he de llevar: la tuya, la mía
lloraré ante tus pétalos marchitos
cada lagrima es en vano pues no te han de revivir
sin embargo dejo que escapen de mi
para marchitarme junto contigo.
Antes de derramar mí última lagrima,
escribiré testimonio del lamento:
una palabra consumió, lo que en su momento vida dio
la desesperación fulmino, cuando por ella recurrí a ti
comienzo y fin de la misma forma se contemplo.
No entiendas lo paradójico de este momento
simplemente comprende que dos muertes hoy observas
donde una rosa se encuentra marchita
y quien llora a su lado para marchitarse igual que ella.
me llamaras cruel, pero yo lo nombro necesario
igual fallezco sabiendo que si tuve la osadía de matarte
se que no quedara impune este atrevimiento
el cual nunca podré nombrar como mío.
Dos muertes he de llevar: la tuya, la mía
lloraré ante tus pétalos marchitos
cada lagrima es en vano pues no te han de revivir
sin embargo dejo que escapen de mi
para marchitarme junto contigo.
Antes de derramar mí última lagrima,
escribiré testimonio del lamento:
una palabra consumió, lo que en su momento vida dio
la desesperación fulmino, cuando por ella recurrí a ti
comienzo y fin de la misma forma se contemplo.
No entiendas lo paradójico de este momento
simplemente comprende que dos muertes hoy observas
donde una rosa se encuentra marchita
y quien llora a su lado para marchitarse igual que ella.