Quiero el control. Cambiar sin más. Me busco
sobre el vómito que devuelve cal.
Otro disfraz. Un mal final. Tan brusco
como eco de un casquillo de metal.
Botas de piel. La luna de sal. Luzco
como un tabique nuevo y más nasal.
El brazo bien. La vena igual. Conduzco
a ojos cerrados hacia estado tal.
Finge mi boca azul su sonreír.
En mi cabeza baila un paquidermo.
Ni él ni yo nos trazamos porvenir.
Despierto en el cubil. Quizás me duermo.
De un siglo necesito descubrir
el año que sentí que no era enfermo.