Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Contemos los orgasmos en silencio,
como se cuenta el brillo de las horas;
desnudos de temor, mientras devoras
mi piel con el candor de tu presencio.
El martes, que es tan tibio y tan propenso
a ser un eco gris de luces moras,
nos toma entre sus manos seductoras
y deja que el placer hable en suspenso.
No importa si el fulgor es más callado,
si el grito se convierte en suave anhelo,
si arde en nuestro pecho lo soñado.
Contemos, piel con piel, lo que desvelo,
los rastros de un gemido prolongado,
el rastro del amor subiendo al cielo.
como se cuenta el brillo de las horas;
desnudos de temor, mientras devoras
mi piel con el candor de tu presencio.
El martes, que es tan tibio y tan propenso
a ser un eco gris de luces moras,
nos toma entre sus manos seductoras
y deja que el placer hable en suspenso.
No importa si el fulgor es más callado,
si el grito se convierte en suave anhelo,
si arde en nuestro pecho lo soñado.
Contemos, piel con piel, lo que desvelo,
los rastros de un gemido prolongado,
el rastro del amor subiendo al cielo.