Sr. Sapo
Poeta asiduo al portal
Quizás Dios no tenga manos
y no pueda jugar bien a los dardos.
Prefiero pensar que es su fallo
el que ha ensartado mi sonrisa
mientras contemplo
con ojos como ceniceros
como sangran de mi boca palabras rojas
y sonidos encapuchados
encharcan todo de mentiras.
Aprovecho un respiro
en el que el manantial quiere callarse
para coserme dos minutos
y esperar, trago, cigarro, esperar
y con los ojos como tristezas
contemplo como la costra de silencio
pare cicatrices de recuerdos.
Quizás Dios no tenga ojos
pero sí carnet de moto.
Prefiero pensar que es su fallo
el que ha arrollado mi pecho
mientras contemplo
con ojos como botellas
como supura mi piel sentimientos sudorosos,
dibujan con tiza de momento
la silueta de mi muerte
y mi derrota.
Aprovecho un suspiro
en el que el ánimo quiere auxiliarme
para imaginarme un búnker
y esperar, trago, cigarro, esperar
y con los ojos como olvidos
contemplo como la guerrilla de mi pasado
va secuestrando todas mis poesias.
y no pueda jugar bien a los dardos.
Prefiero pensar que es su fallo
el que ha ensartado mi sonrisa
mientras contemplo
con ojos como ceniceros
como sangran de mi boca palabras rojas
y sonidos encapuchados
encharcan todo de mentiras.
Aprovecho un respiro
en el que el manantial quiere callarse
para coserme dos minutos
y esperar, trago, cigarro, esperar
y con los ojos como tristezas
contemplo como la costra de silencio
pare cicatrices de recuerdos.
Quizás Dios no tenga ojos
pero sí carnet de moto.
Prefiero pensar que es su fallo
el que ha arrollado mi pecho
mientras contemplo
con ojos como botellas
como supura mi piel sentimientos sudorosos,
dibujan con tiza de momento
la silueta de mi muerte
y mi derrota.
Aprovecho un suspiro
en el que el ánimo quiere auxiliarme
para imaginarme un búnker
y esperar, trago, cigarro, esperar
y con los ojos como olvidos
contemplo como la guerrilla de mi pasado
va secuestrando todas mis poesias.