Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero que se entere el mundo entero:
fuiste mi luz cuando el sol hacía daño a mis pupilas.
Los búhos me asustaban y el cielo dejó de ser azul.
Escuchaba cercano el metálico aleteo de los buitres.
No creía en mí y mis ganas se hundían en las ciénagas.
Pero la suerte estaba de mi parte,
y, al verte, tomé el camino despejado
de las verdes praderas y de los prístinos ríos,
__ sendero que había elegido mi destino__
Quiero que se entere el mundo entero:
mis labios volvieron a vivir;
contigo llegaron otra vez las flores,
(los abriles perdidos)
se disolvió la niebla de mi angustia,
y llegó al centro de mi ser la brisa de aire fresco que buscaba.
Quiero que se entere todo el mundo:
he recibido mucho más de lo que he dado.
Doy gracias por poder haberte amado,
por amarte aún más, si esto es posible,
por encender la llama de mi adolescente poesía;
quizá yo desde tiempos lejanos la buscara,
pero al igual que la semilla necesita de la leal compañía de las aguas
mis versos se alimentan de los rayos de tu luz,
de tu infinita bondad, de tu carisma,
de tu magia y de la dorada escarcha de tus besos,
__delicada lluvia de un cuento en una tarde de otoño__.
fuiste mi luz cuando el sol hacía daño a mis pupilas.
Los búhos me asustaban y el cielo dejó de ser azul.
Escuchaba cercano el metálico aleteo de los buitres.
No creía en mí y mis ganas se hundían en las ciénagas.
Pero la suerte estaba de mi parte,
y, al verte, tomé el camino despejado
de las verdes praderas y de los prístinos ríos,
__ sendero que había elegido mi destino__
Quiero que se entere el mundo entero:
mis labios volvieron a vivir;
contigo llegaron otra vez las flores,
(los abriles perdidos)
se disolvió la niebla de mi angustia,
y llegó al centro de mi ser la brisa de aire fresco que buscaba.
Quiero que se entere todo el mundo:
he recibido mucho más de lo que he dado.
Doy gracias por poder haberte amado,
por amarte aún más, si esto es posible,
por encender la llama de mi adolescente poesía;
quizá yo desde tiempos lejanos la buscara,
pero al igual que la semilla necesita de la leal compañía de las aguas
mis versos se alimentan de los rayos de tu luz,
de tu infinita bondad, de tu carisma,
de tu magia y de la dorada escarcha de tus besos,
__delicada lluvia de un cuento en una tarde de otoño__.