Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Tus ojos sacros
Los míos ocres.
Allí en tus pupilas
masacro lo mediocre
de ser un humano
común y corriente.
¿Cómo explicártelo?
si no me entiendo
y está muy claro
que no me aclaro.
¿Cómo decírtelo?
ya apenas los recuerdo.
Tus ojos aurora,
donde mi alma aflora
y en ellos versos hallo.
Tus ojos son de esos
que para poder verlos
tenemos, irónicamente,
que cerrar los nuestros.
Porque etéreos transcienden
más allá de lo eterno
y en su contorno intenso
¡Oh el abismo inmenso!
Y pausado, los beso
en cada espontáneo parpadeo.
No me escapo de ellos
y jamás, ni muerto querría
fugarme de su iris bello;
quién fuera su fotograma,
quién fuera su gramática
y no mi dramática carencia.
Me atraviesa su encanto
haciéndome trizas en cantos
y poesía perdida en el párrafo;
que busca malherida la salida
hacia tus lectoras retinas.
Los he visto llorando lagos
transformados en alcohol
destilado al contacto exacto
con tus imposibles párpados.
Y tus pestañas ¡Hazañas todas!
de rocío triste, regadas bellas,
arañan con fugaz amor mi existencia
cuando su color obsidiana pestañea.
Y tiemblo en este mundo derrumbado,
imploro encerrarme en tu córnea;
qué a diferencia de este globo infame,
ella no conoce de barrotes ni de llaves.
Orbito sus espirales más remotas y concéntricas.
buscando respuestas sin oxígeno ni gravedades;
y allí, me desintegro, dejo de ser carne, huesos y venas,
y sólo soy miradas, sólo soy, en tus ojos, mil poemas.