Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La soledad es un mar,
inmenso e interminable
por demás desagradable
tenerlo que navegar
llegamos a naufragar
entre tantas tempestades,
enormes calamidades
que al corazón desanima
aunque el dolor lo lastima
y lo hunda en adversidades.
Habrá muchas ocasiones
que sienta morir de amor
cuando el inmenso dolor
desgarre mis ilusiones,
por latidos, convulsiones
en mi sufrir aparezcan
y que a mi ser estremezcan
extraviando mis sentidos
de amargura enmudecidos
por tus desprecios perezcan.
Siempre encuentra las bondades
que tenga su ser amado
del que vive enamorado
sin medir dificultades,
aunque sufra eternidades
su padecer bofetea
aunque invencible se crea
de pie seguirá luchando
y obstinado navegando
contra el viento y la marea.
En ese mar tan violento
donde mi barca navega
todas sus velas despliega
impulsada por su viento
el océano turbulento
mi embarcación vapulea
que hábilmente zigzaguea
buscando puerto seguro
que resguarde su futuro
va contra viento y marea.
inmenso e interminable
por demás desagradable
tenerlo que navegar
llegamos a naufragar
entre tantas tempestades,
enormes calamidades
que al corazón desanima
aunque el dolor lo lastima
y lo hunda en adversidades.
Habrá muchas ocasiones
que sienta morir de amor
cuando el inmenso dolor
desgarre mis ilusiones,
por latidos, convulsiones
en mi sufrir aparezcan
y que a mi ser estremezcan
extraviando mis sentidos
de amargura enmudecidos
por tus desprecios perezcan.
Siempre encuentra las bondades
que tenga su ser amado
del que vive enamorado
sin medir dificultades,
aunque sufra eternidades
su padecer bofetea
aunque invencible se crea
de pie seguirá luchando
y obstinado navegando
contra el viento y la marea.
En ese mar tan violento
donde mi barca navega
todas sus velas despliega
impulsada por su viento
el océano turbulento
mi embarcación vapulea
que hábilmente zigzaguea
buscando puerto seguro
que resguarde su futuro
va contra viento y marea.
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