Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fondo de una ausencia resalta el día de muros diáfanos
a un paso del chaflán la pupila transita calmos semáforos
en blanda épica los rostros su tristeza cotidiana perfilan
nada brota entre pliegues, destella rígido albor y declinan,
compulso vuelo de palomas proyectan insensatas lindes del delirio
un ilusionista rota ejes de sombras anacoretas en un circulo
de pinos recostados , sobrevivientes brácteas de foresta copiosa
anegadas en torrenteras lodosas cuando el cielo volcó su copa.
Llovía abundante en los alcantarillados de la ciudad cosmopolita
y nubes como plumas de viento a ciega impresión murmuraban,
horizonte o nimbo, éramos dos pechos puros de lago solar fundidos.
Golpeó el telar cósmico al besar tus trenzas de oro y plata hibridas,
goteaba tu frente agua de riberas y dos cisnes de cuello blanco flotaban.
Éramos la gracia sutil al compás del vals sobre una tesela bailando,
saboreamos delicias atónitos y por los labios el aguardiente resbalaba,
extendiendo el regocijo nocturno con fe de ver despuntar la alborada.
De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.
a un paso del chaflán la pupila transita calmos semáforos
en blanda épica los rostros su tristeza cotidiana perfilan
nada brota entre pliegues, destella rígido albor y declinan,
compulso vuelo de palomas proyectan insensatas lindes del delirio
un ilusionista rota ejes de sombras anacoretas en un circulo
de pinos recostados , sobrevivientes brácteas de foresta copiosa
anegadas en torrenteras lodosas cuando el cielo volcó su copa.
Llovía abundante en los alcantarillados de la ciudad cosmopolita
y nubes como plumas de viento a ciega impresión murmuraban,
horizonte o nimbo, éramos dos pechos puros de lago solar fundidos.
Golpeó el telar cósmico al besar tus trenzas de oro y plata hibridas,
goteaba tu frente agua de riberas y dos cisnes de cuello blanco flotaban.
Éramos la gracia sutil al compás del vals sobre una tesela bailando,
saboreamos delicias atónitos y por los labios el aguardiente resbalaba,
extendiendo el regocijo nocturno con fe de ver despuntar la alborada.
De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.