Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Contrapunto del amar
Un dolor en la mano
me hace pensar,
cómo un calambre
pequeño y tan vano,
lo pueden entes dejar,
en hilos alambres
internos humanos,
rebeldes en su bregar.
Hay un mundo. ¡Qué batalla!,
no la podemos controlar.
Come bien, no fumes, ni bebas…
¡Cuídate! Ni bufas ni bofas,
ni putas ni mofas;
ni iras, ni prisas ni stress.
Aún así no estés seguro,
que lo de dentro no lo ves;
no lo andas, ni lo mandas,
y lo tomes o lo dejes,
si está dentro, dentro es.
El miedo se apodera de mí,
y no controlo lo que es mío…
¿O no lo es?
Si me abrigo, tengo frío,
si me aireo es al revés;
si descanso no soy río,
si me muevo… ¿para qué?
El enfermo está perdido,
el sano se lo cree;
nadie llega más temprano,
el que llegue, en punto fue.
Cuando inteligencias se me lleven,
no podrán prevalecer;
dejarán su seña a un lado,
matarán su hogar en pie.
Y quisiera hacerles razonar,
que si me matan… morirán.
Somos muchos –nos dirán-
La labor es desgastar,
dejando en este mundo
delaciones de su mal.
El culpable es la vida
necesaria para andar,
que pensándose aburrida,
necesita una batida
contrapunto del amar.
me hace pensar,
cómo un calambre
pequeño y tan vano,
lo pueden entes dejar,
en hilos alambres
internos humanos,
rebeldes en su bregar.
Hay un mundo. ¡Qué batalla!,
no la podemos controlar.
Come bien, no fumes, ni bebas…
¡Cuídate! Ni bufas ni bofas,
ni putas ni mofas;
ni iras, ni prisas ni stress.
Aún así no estés seguro,
que lo de dentro no lo ves;
no lo andas, ni lo mandas,
y lo tomes o lo dejes,
si está dentro, dentro es.
El miedo se apodera de mí,
y no controlo lo que es mío…
¿O no lo es?
Si me abrigo, tengo frío,
si me aireo es al revés;
si descanso no soy río,
si me muevo… ¿para qué?
El enfermo está perdido,
el sano se lo cree;
nadie llega más temprano,
el que llegue, en punto fue.
Cuando inteligencias se me lleven,
no podrán prevalecer;
dejarán su seña a un lado,
matarán su hogar en pie.
Y quisiera hacerles razonar,
que si me matan… morirán.
Somos muchos –nos dirán-
La labor es desgastar,
dejando en este mundo
delaciones de su mal.
El culpable es la vida
necesaria para andar,
que pensándose aburrida,
necesita una batida
contrapunto del amar.
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