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Contribución teórica: El sustantivo declinado.

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa
Contribución teórica: El sustantivo declinado.

Yo la vi: aquella dulzura cuajada frente a mí.
Una tez canela clara, con la cara más hermosa
que mis viejos ojos hayan visto.
Unos ojos de almendras colmados con matiz negro
natural, allí no había maquillaje.
Sus labios eran carnosos y la forma de su boca
provocaba un mordisco sin piedad.
Tenía una nariz que compensaba la armonía
de toda su cara y, para completar,
una quijada dibujada que invitaba a ser besada
por siempre y para siempre, amén.

Medía dos palmas, yo sólo mido una y media,
y estaba en una altura, como las vírgenes
intocables, de las catedrales del universo.
Su pelo era negro, inmensamente negro,
flotaba sobre sus nalgas, que yo me imaginé
dulces elocuencias del verbo,
cosas que definitivamente amé.

Yo les digo, antes de describir la visión
que sus magos ojos dejaron en mi mente,
que aquella doncella lo tenía todo, todo.
El ademán divino de su dedo diamantino,
el ying y el yang de lo anhelado y lo querido.

Yo la vi flotar, por sobre todos los humanos,
seguida por todos los ojos allí convidados,
y rápidamente calculé el espesor de su diamante de presa...

¡Obviamente, su marido no la aprecia!

9 de Diciembre de 2009.
 
Última edición:
Contribución teórica: El sustantivo declinado.

Yo la vi: aquella dulzura cuajada frente a mí.
Una tez canela clara, con la cara más hermosa
que mis viejos ojos hayan visto.
Unos ojos de almendras colmados con matiz negro
natural, allí no había maquillaje.
Sus labios eran carnosos y la forma de su boca
provocaba un mordisco sin piedad.
Tenía una nariz que compensaba la armonía
de toda su cara y, para completar,
una quijada dibujada que invitaba a ser besada
por siempre y para siempre, amén.

Medía dos palmas, yo sólo mido una y media,
y estaba en una altura, como las vírgenes
intocables, de las catedrales del universo.
Su pelo era negro, inmensamente negro,
flotaba sobre sus nalgas, que yo me imaginé
dulces elocuencias del verbo,
cosas que definitivamente amé.

Yo les digo, antes de describir la visión
que sus magos ojos dejaron en mi mente,
que aquella doncella lo tenía todo, todo.
El ademán divino de su dedo diamantino,
el ying y el yang de lo anhelado y lo querido.

Yo la vi flotar, por sobre todos los humanos,
seguida por todos los ojos allí convidados,
y rápidamente calculé el espesor de su diamante de presa...

¡Obviamente, su marido no la aprecia!

9 de Diciembre de 2009.


Disfrutaste la visión para transmitírnosla. Bonita declinación, Carlos. Felices días.
Un abrazo desde mi bahía.
 

Carlos:

Vaya manera de declinar el sustantivo...!!
A ver cuando nos dejas otra aportación teórica...
Un gusto navegar por el mar de tus versos...


Saludos cordiales.
Angel.
El Armador de Sonetos.

FN2010.jpg
 
Contribución teórica: El sustantivo declinado.

Yo la vi: aquella dulzura cuajada frente a mí.
Una tez canela clara, con la cara más hermosa
que mis viejos ojos hayan visto.
Unos ojos de almendras colmados con matiz negro
natural, allí no había maquillaje.
Sus labios eran carnosos y la forma de su boca
provocaba un mordisco sin piedad.
Tenía una nariz que compensaba la armonía
de toda su cara y, para completar,
una quijada dibujada que invitaba a ser besada
por siempre y para siempre, amén.

Medía dos palmas, yo sólo mido una y media,
y estaba en una altura, como las vírgenes
intocables, de las catedrales del universo.
Su pelo era negro, inmensamente negro,
flotaba sobre sus nalgas, que yo me imaginé
dulces elocuencias del verbo,
cosas que definitivamente amé.

Yo les digo, antes de describir la visión
que sus magos ojos dejaron en mi mente,
que aquella doncella lo tenía todo, todo.
El ademán divino de su dedo diamantino,
el ying y el yang de lo anhelado y lo querido.

Yo la vi flotar, por sobre todos los humanos,
seguida por todos los ojos allí convidados,
y rápidamente calculé el espesor de su diamante de presa...

¡Obviamente, su marido no la aprecia!

9 de Diciembre de 2009.

jajajajajajajaa
 
impecable que mas se puede agregar?
me dejaron atónita sus metáforas creadas solo por un brillante corazón enamorado.
estrellas dejo.
saludos cordiales.
 

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