Emerson Mendoza
Poeta recién llegado
Por qué la pregunta, te veo drásticamente inoportuno,
quise saber el qué de tu desdicha,
y sólo te callaba tu malicia.
Las chicas sanas retornan, a su hogar con sus hermanos
y yo arraigado a mi error, contumacia.
El destino hecho trizas, sus mentiras;
sólo me desmerecían y reprochaban,
el orgullo matonezco y sus palabras
sólo acidosas y no de verdades blancas.
Es duro el olvido y más aún el reproche
quise salir de ese lodo y más todavía pecaba.
Por sufrir el infortunio de perder a mi chica,
de inoportunidades fanatistas lloro,
por el desazón de su partida agnósticamente río,
no pudo conmigo esa noche fría,
perdió una mano amiga y un cobertor de silencios.
quise saber el qué de tu desdicha,
y sólo te callaba tu malicia.
Las chicas sanas retornan, a su hogar con sus hermanos
y yo arraigado a mi error, contumacia.
El destino hecho trizas, sus mentiras;
sólo me desmerecían y reprochaban,
el orgullo matonezco y sus palabras
sólo acidosas y no de verdades blancas.
Es duro el olvido y más aún el reproche
quise salir de ese lodo y más todavía pecaba.
Por sufrir el infortunio de perder a mi chica,
de inoportunidades fanatistas lloro,
por el desazón de su partida agnósticamente río,
no pudo conmigo esa noche fría,
perdió una mano amiga y un cobertor de silencios.