tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La infalibilidad de pensar en tener las cosas en claro, a veces nos traiciona y sugiere el encubrimiento mecanizado de los momentos desagradables.
La negación que abruma abruptamente arrebatándonos del palpable gusto real, que no siempre siembra orgullo y que está tan cerca, colocado en ese tercer cielo, donde resolveremos nuestras miserias, condicionando futuras contundencias que estremecieren la paz agónica de una culpa soslayada.
Infamando mocedades, increpando aquellas lozanías de las que supimos sacar rédito, pero que hoy solo deseamos borrar de nuestro haber.
Solemos ser el pretor de un pasado promotor de aquella diversión simplista que nada mas bregaba por pasarla bien, con gente a fin y que ahora negamos por seniles e imbéciles que somos, a la hora de replantearnos como seguir.
La negación que abruma abruptamente arrebatándonos del palpable gusto real, que no siempre siembra orgullo y que está tan cerca, colocado en ese tercer cielo, donde resolveremos nuestras miserias, condicionando futuras contundencias que estremecieren la paz agónica de una culpa soslayada.
Infamando mocedades, increpando aquellas lozanías de las que supimos sacar rédito, pero que hoy solo deseamos borrar de nuestro haber.
Solemos ser el pretor de un pasado promotor de aquella diversión simplista que nada mas bregaba por pasarla bien, con gente a fin y que ahora negamos por seniles e imbéciles que somos, a la hora de replantearnos como seguir.