Leonardo Velazcoaran
Poeta asiduo al portal
Solo la noche. Callada, inerte, estúpidamente negra,
vacía de entrega.
Solo sus instantes,
La espera,
la cuenca de mis besos pudriéndose en silencio bajo la mirada absurda de
La lluvia,
Bocanadas de humo que respiran sangre de mis noches muertas
y no permiten contemplar las cuatro estrellas que acompañan mis
miedos entre tus nubes negras.
La fe de volver a encontrarnos y mentir promesas.
lágrimas de nadie.
Tú en medio de nada.
Mojándolo todo.
La cama inmensa,
La fe de volver a encontrarnos y mentir promesas
que nunca dijimos,
que son nubes negras.
Una botella, un vaso, dos hielos;
derritiéndose en convencionalismos pendejos
de lo que no te dije,
de lo que debí decirte,
de lo que pudo haber sido,
de lo que esperas del mundo,
de lo que busco en silencio,
de lo que se fue tras tus pasos,
lo que no tiene remedio.
Conteo del uno al once.
Uno,dos, tres...
...siete, ocho
sin violencia,
sin tristeza,
sin tus labios.
Únicamente te vas y mientras tanto lágrimas ruedan cuesta abajo la vieja historia,
la misma historia,
la antigua guerra,
la misma voz que se despide en el vacío de un escenario.
Si no fui quien quisiste o quien imaginabas, ni tu quisiste ser quien
imaginé tantas veces,
tantas madrugadas largas,
Tantos silencios.
Mares de cansadas tardes en las que
mis brazos aún buscan tus brazos.
Empiezas tú con tus miedos desterrantes y publicitados,
o empiezo yo con los míos,
con mis soledades.
Ahora ya no te importa,
tal vez a mí tampoco.
Pero quería que supieras que antes de amarte por algo que tuvieras
había decidido amarte por lo que no tienes.
Por lo que no entiendo.
Por lo que no eres y por lo que no haces.
Por lo que me está matando.
Por lo que aún te amo.
vacía de entrega.
Solo sus instantes,
su paz de muerte,
la cuenca de mis besos pudriéndose en silencio bajo la mirada absurda de
las nubes negras.La lluvia,
las promesas.Bocanadas de humo que respiran sangre de mis noches muertas
y no permiten contemplar las cuatro estrellas que acompañan mis
miedos entre tus nubes negras.
La fe de volver a encontrarnos y mentir promesas.
Silencios de todo,
Tú en medio de nada.
Mojándolo todo.
La cama inmensa,
el mismo sueño.La fe de volver a encontrarnos y mentir promesas
que nunca dijimos,
que son nubes negras.
-II-
Una botella, un vaso, dos hielos;
derritiéndose en convencionalismos pendejos
de lo que no te dije,
de lo que debí decirte,
de lo que pudo haber sido,
de lo que esperas del mundo,
de lo que busco en silencio,
de lo que se fue tras tus pasos,
lo que no tiene remedio.
Conteo del uno al once.
Uno,dos, tres...
...siete, ocho
-III-
Sin espasmos,
sin melodramas,
sin tus labios.
Únicamente te vas y mientras tanto lágrimas ruedan cuesta abajo la vieja historia,
la misma historia,
la antigua guerra,
la misma voz que se despide en el vacío de un escenario.
-Primera llamada-.
Comienza sin mí.Si no fui quien quisiste o quien imaginabas, ni tu quisiste ser quien
imaginé tantas veces,
tantos besos,
Tantos silencios.
Mares de cansadas tardes en las que
mis brazos aún buscan tus brazos.
-Segunda llamada-.
Y la cantata en francés que se me clava en el llanto.-Tercera llamada-
¿Quién comienza?Empiezas tú con tus miedos desterrantes y publicitados,
o empiezo yo con los míos,
con mis soledades.
Ahora ya no te importa,
tal vez a mí tampoco.
Pero quería que supieras que antes de amarte por algo que tuvieras
había decidido amarte por lo que no tienes.
Por lo que no entiendo.
Por lo que no eres y por lo que no haces.
Por lo que me está matando.
Por lo que aún te amo.