garnica
Poeta recién llegado
Oyeme hablar todo el día,
ya no soy sino palabras;
pero si callo un momento
es mi corazón quien habla.
Desde que te quiero estoy
habitado de sonidos,
y mi voz no tiene calma
si no descansa en tu oido.
Déjame agitar al menos
el cascabel de tu risa,
para llevarlo cosido
al sudor de mi camisa,
porque entrar en el silencio
sin nombres ni melodías
es ir tropezando a tientas
por una casa vacía.
Déjame poner palabras
en tu pelo a relucir,
pues son joyas de colores
que tu amor hace latir.
ya no soy sino palabras;
pero si callo un momento
es mi corazón quien habla.
Desde que te quiero estoy
habitado de sonidos,
y mi voz no tiene calma
si no descansa en tu oido.
Déjame agitar al menos
el cascabel de tu risa,
para llevarlo cosido
al sudor de mi camisa,
porque entrar en el silencio
sin nombres ni melodías
es ir tropezando a tientas
por una casa vacía.
Déjame poner palabras
en tu pelo a relucir,
pues son joyas de colores
que tu amor hace latir.