Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Coplas a la luna
La noche tiende su manto
sobre el cielo silencioso,
y la luna va encendiendo
su reflejo misterioso.
Faro blanco en la distancia,
sin puerto ni dirección,
alumbra sueños perdidos
en la orilla del corazón.
Guarda historias antiguas
que no se dejan decir,
brillan más cuando la pena
aprendió ya a dormir.
Bajo su luz los poetas
suspiran sin preguntar,
porque la luna no explica:
solo invita a mirar.
La luna no da respuestas,
pero sabe acompañar;
alumbra lo que se calla
cuando no hay qué preguntar.
No corre detrás del tiempo
ni lo intenta detener,
mira pasar nuestras dudas
como nubes de ayer.
No promete ningún rumbo
ni señala dónde ir,
alcanza con su presencia
para poder seguir.
Quizás pensar no sea tanto
entender ni descifrar,
sino quedarse un momento
bajo su modo de estar.
La noche tiende su manto
sobre el cielo silencioso,
y la luna va encendiendo
su reflejo misterioso.
Faro blanco en la distancia,
sin puerto ni dirección,
alumbra sueños perdidos
en la orilla del corazón.
Guarda historias antiguas
que no se dejan decir,
brillan más cuando la pena
aprendió ya a dormir.
Bajo su luz los poetas
suspiran sin preguntar,
porque la luna no explica:
solo invita a mirar.
La luna no da respuestas,
pero sabe acompañar;
alumbra lo que se calla
cuando no hay qué preguntar.
No corre detrás del tiempo
ni lo intenta detener,
mira pasar nuestras dudas
como nubes de ayer.
No promete ningún rumbo
ni señala dónde ir,
alcanza con su presencia
para poder seguir.
Quizás pensar no sea tanto
entender ni descifrar,
sino quedarse un momento
bajo su modo de estar.