poeta98
Poeta recién llegado
Flor de mis tardes de rosas,
dulces labios de ambrosía,
y calor.
Dedicadas llevo prosas,
mentirosas y vacías,
de mi amor,
a tu mirada incorrecta ,
a tu correcto mirar,
incorrecto,
a tu sonrisa imperfecta,
tu perfecto sonreír,
imperfecto.
Como lo es nuestro querer,
como lo somos nosotros,
y seremos.
Idílico amor de ayer,
ilusorio a los ojos,
embustero.
¿Qué nos hiciste creer?
¿La siempre y eterna escarcha,
en enero?
Traidor eres entre amores,
ladrón de mil corazones
y de lágrimas.
De defectos doy colores,
que vivos y juguetones,
te combaten.
¡Ay soldados del amor!
Mi vanguardia de pasiones,
despertad.
Que nuestro aliado es traidor,
y su lanza cegadora,
caminad,
hasta el refugio escondido,
y que de nombre éste tiene,
realidad.
Por eso el verso es mi electo,
héroe humano y sincero,
caballero.
Entre letras el selecto,
y entre amores medianero,
celebérrimo.
Como entre impecables rosas,
que se halla una que no lo es,
excluida.
Ni por verso se enamora,
ni por belleza se envidia,
mi querida.
Preciosa en su imperfección,
feliz en su soledad,
atractiva.
Me has conquistado el corazón,
y me has mirado así
persuasiva.
Tus ojos , un revivir son
tú me has hecho sonreír,
a la vida.
Poeta 98
dulces labios de ambrosía,
y calor.
Dedicadas llevo prosas,
mentirosas y vacías,
de mi amor,
a tu mirada incorrecta ,
a tu correcto mirar,
incorrecto,
a tu sonrisa imperfecta,
tu perfecto sonreír,
imperfecto.
Como lo es nuestro querer,
como lo somos nosotros,
y seremos.
Idílico amor de ayer,
ilusorio a los ojos,
embustero.
¿Qué nos hiciste creer?
¿La siempre y eterna escarcha,
en enero?
Traidor eres entre amores,
ladrón de mil corazones
y de lágrimas.
De defectos doy colores,
que vivos y juguetones,
te combaten.
¡Ay soldados del amor!
Mi vanguardia de pasiones,
despertad.
Que nuestro aliado es traidor,
y su lanza cegadora,
caminad,
hasta el refugio escondido,
y que de nombre éste tiene,
realidad.
Por eso el verso es mi electo,
héroe humano y sincero,
caballero.
Entre letras el selecto,
y entre amores medianero,
celebérrimo.
Como entre impecables rosas,
que se halla una que no lo es,
excluida.
Ni por verso se enamora,
ni por belleza se envidia,
mi querida.
Preciosa en su imperfección,
feliz en su soledad,
atractiva.
Me has conquistado el corazón,
y me has mirado así
persuasiva.
Tus ojos , un revivir son
tú me has hecho sonreír,
a la vida.
Poeta 98