Señor Alonso, usted siente
la belleza de la tierra;
pueblo y ranchero alma encierra,
tradición es su presente.
Aquí andamos, cuatachón,
Señor Roman, santo y seña
de quien el oficio enseña
de artesano con pasión.
Hombres bravos, de clamores,
los rancheros, pueblerinos,
señores fuertes y finos.
Mexicanos a él dan flores.
Por pueblerino me tomo,
y si hay que cantar se canta
con el cuerpo y la garganta,
con valentía y aplomo.
Deje contarle en leyenda
del gran " Centauro del Norte",
héroe de buen aporte
que al pueblo dio buena ofrenda.
Conozco yo a Doroteo
y aunque no soy mexicano
te juro que, mano a mano,
en su partida me veo.
Amigo, acá, serenatas
son con mariachi y guitarra,
un buen tequila y su jarra
para mujeres sensatas.
Para mujeres y hombres
empezamos la ranchera,
con guitarra en bandolera,
del guitarrón no te asombres.
Hoy le cantamos al rancho,
cuna de hombres bien cabales
y agricultores formales,
de espíritu fuerte y ancho.
Que Jalisco no se raje
ni Valencia arda en Fallas,
aquí nos sobran agallas
y no nos falta coraje.
Tierras de rancheros finos
como un tal Jorge Negrete
su voz fue todo un banquete
por sus falsetes divinos.
Cuántas veces he cantado
con semi voz de barítono
en ese intervalo dítono
cual herido “charrasqueado”.
Canto a sus pueblos de mágico
encantamiento, y placitas
para el amor y sus citas
que siempre son algo clásico.
Desde el rancho hasta la aldea,
a la grupa de un caballo,
ni señor hay ni vasallo
sólo México campea.
Riqueza en su corazón
de oro trasporta el ranchero,
y porte de caballero
tiene su tierna razón.
A donde llega se muestra,
que vive con su contexto
sin inventarse un pretexto
por ser Natura maestra.
Que belleza conocer
el bosque de cabo a rabo
virtud de llevar a cabo
del paisano y su saber
Préndele leña a tu cazo,
dulce abuelita, y de él danos
plato bueno a nuestras manos
mientras te ayudo al ocaso.
Abuelo, sigo tus pasos,
conocedor del entorno,
que nunca admita soborno
quien no conoce fracasos.
¡Viva toda tradición
de nuestras tierras y padres,
puesta por estos compadres
que salió del corazón!
De amores buenos hablamos
con su fe cristiana pura
que del cielo bien augura
si de un risueño pensamos.
También trajimos acordes
a esta improvisación
y un sentir con ton y son;
en casi todo concordes.
No sé si fue una ranchera,
o simplemente canción,
lo que vino a colación
de esta amistad verdadera.
Van pa rancheros queridos
nuestras coplas en su nombre
sea de mujer o de hombre
todos nos son añadidos.
Lo cierto es que queda escrito,
a pesar de la distancia,
y sin ninguna arrogancia
a lo dicho me remito.
Roman- Alonso Vicent