Coral no es de su risa, coral no es de su rosa…

Alejandro Rodrigo Flagel

Poeta recién llegado
Coral no es de su risa, coral no es de su rosa…



Su risa no es de coral, cual rojo pretil, sofoca,

coral, no es de su rosa, cual rosa rojo impusiera

su rojo manto desnuda, cual el pretil, de su boca,

ardor y fuego declara, cual la cadencia que espera…

Ardor y manto redime, cual oro fatuo que goza,

ó la mirada que trema, ó el suspiro de mi esposa:

búsqueda ó hielo en su boca, no legitima mi rosa,

cual la cadencia que esboza, el otro arte, a mi rosa…


Coral, no es de su rosa, cual su coral risa funde,

en otro oro lo hunde, y le impropia a su redil,

sofoco y diestra perfuma, su vana rosa gentil:

cual el oro de la noche, crepúsculo vago, se esconde…

Cual la rosa de su boca, búsqueda en el coral,

ciega la noche precisa, un oro que nada en estrellas,

baja la noche, su marea oscura, doradas, ellas:

bajo la noche que sellas, con tu boca de arrabal…


Ciega la noche, en tus párpados, no legitima la rosa

en su purpúreo desnudo, cadencia esboza,

de su murmullo, frondosa, la estirpe, que, palacïega,

busca en tu rosa desnuda, y anega que anega…

No legitima la rosa, pretil que su boca le urge,

sollozo de un verbo que surge, fragancia profana,

de su gentil bataclana, su boca roba y sumerge

bajo el pretil de las horas, sus labios, rosa malsana…


Ciega la noche su rostro, en azur, en galope

como el galope que el rostro, busca en estrellas:

ciega la noche el reparo, diadema a Calíope,

las honras de luz en tu mano, son lunas que sellas…

Bajo la inerte mirada, ciegan tus labios, mi beso

bajo el pretil que acaparas, tu labio todo de rosa,

bajo la eterna mirada, que sofocas, cautelosa,

de virtudes en la risa, ó de juicios que profeso…


Tu boca no es el aliento, que a mi lirio, la voz pausa,

pretil, donde no hay sustento, ni garantía profana,

en el aliento al coral, ó la bebida a mi causa:

mi boca no es el sitial, cuyo argumento devana…

Tu boca no es otra, que aquella, cuya súbita distancia,

en el pueril de mi rosa, besó toda la fragancia

del rojo arte que seca, cual humedad sofocara,

de todo el arte, tu alma, en cuyo mar yo me ahogara…


La bebida de tu boca, no es todo aliento que exime,

donde el coral de tus labios, a mis besos, los redime…
 
Coral no es de su risa, coral no es de su rosa…



Su risa no es de coral, cual rojo pretil, sofoca,

coral, no es de su rosa, cual rosa rojo impusiera

su rojo manto desnuda, cual el pretil, de su boca,

ardor y fuego declara, cual la cadencia que espera…

Ardor y manto redime, cual oro fatuo que goza,

ó la mirada que trema, ó el suspiro de mi esposa:

búsqueda ó hielo en su boca, no legitima mi rosa,

cual la cadencia que esboza, el otro arte, a mi rosa…


Coral, no es de su rosa, cual su coral risa funde,

en otro oro lo hunde, y le impropia a su redil,

sofoco y diestra perfuma, su vana rosa gentil:

cual el oro de la noche, crepúsculo vago, se esconde…

Cual la rosa de su boca, búsqueda en el coral,

ciega la noche precisa, un oro que nada en estrellas,

baja la noche, su marea oscura, doradas, ellas:

bajo la noche que sellas, con tu boca de arrabal…


Ciega la noche, en tus párpados, no legitima la rosa

en su purpúreo desnudo, cadencia esboza,

de su murmullo, frondosa, la estirpe, que, palacïega,

busca en tu rosa desnuda, y anega que anega…

No legitima la rosa, pretil que su boca le urge,

sollozo de un verbo que surge, fragancia profana,

de su gentil bataclana, su boca roba y sumerge

bajo el pretil de las horas, sus labios, rosa malsana…


Ciega la noche su rostro, en azur, en galope

como el galope que el rostro, busca en estrellas:

ciega la noche el reparo, diadema a Calíope,

las honras de luz en tu mano, son lunas que sellas…

Bajo la inerte mirada, ciegan tus labios, mi beso

bajo el pretil que acaparas, tu labio todo de rosa,

bajo la eterna mirada, que sofocas, cautelosa,

de virtudes en la risa, ó de juicios que profeso…


Tu boca no es el aliento, que a mi lirio, la voz pausa,

pretil, donde no hay sustento, ni garantía profana,

en el aliento al coral, ó la bebida a mi causa:

mi boca no es el sitial, cuyo argumento devana…

Tu boca no es otra, que aquella, cuya súbita distancia,

en el pueril de mi rosa, besó toda la fragancia

del rojo arte que seca, cual humedad sofocara,

de todo el arte, tu alma, en cuyo mar yo me ahogara…


La bebida de tu boca, no es todo aliento que exime,

donde el coral de tus labios, a mis besos, los redime…
Algo trabalingüístico en ciertos tramos, pero detallista y sutil en la descripción. Saludos cordiales para ti Alejandro.
 

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