Abrahám Emilio
Emilio.
¿Qué quieres corazón
para mi alma de aliño:
Odiar a quien te otorga su cariño
o amar a quien te otorga su traición?
En frente la muchacha preferida
quien te ama, temeraria;
mas tú, obstinado, vas a la contraria
escoges a la causa de tu herida.
No amas a quien por ti... puede morir
y eleva su oración;
mas tú quebrantas, hoy, su corazón
le enseñas a sufrir.
Eres el fiel rehén,
solo adoras lo trágico y lo incierto;
una te quiere muerto
la otra te da el edén.
Adoras tanto la tristeza negra
y la razón traidora,
buscas a quien te ignora,
odias a quien por verte tanto alegra.
Corazón no sincero
sufriendo el escozor,
una te ofrece el puro, fiel amor
la otra te ofrece su letal veneno.
Una el amor irriga,
la cruel el llanto lúgubre ocasiona;
una se mofa, finge y te abandona;
y la otra se resigna a ser tu amiga.
¿Qué optas corazón
para el llanto salobre:
una te quiere desdichado y pobre,
la otra quiere el dinero y la mansión.
Lo amas con un amor ansioso y fuerte
a ella ni le interesa;
finge, una que otra frase vana empieza
y desea tu muerte.
Oh, Corazón ya lanza tu sagita,
ama a quien llamas dama de oropel...
el amor es de miel,
y veloz la belleza se marchita.
para mi alma de aliño:
Odiar a quien te otorga su cariño
o amar a quien te otorga su traición?
En frente la muchacha preferida
quien te ama, temeraria;
mas tú, obstinado, vas a la contraria
escoges a la causa de tu herida.
No amas a quien por ti... puede morir
y eleva su oración;
mas tú quebrantas, hoy, su corazón
le enseñas a sufrir.
Eres el fiel rehén,
solo adoras lo trágico y lo incierto;
una te quiere muerto
la otra te da el edén.
Adoras tanto la tristeza negra
y la razón traidora,
buscas a quien te ignora,
odias a quien por verte tanto alegra.
Corazón no sincero
sufriendo el escozor,
una te ofrece el puro, fiel amor
la otra te ofrece su letal veneno.
Una el amor irriga,
la cruel el llanto lúgubre ocasiona;
una se mofa, finge y te abandona;
y la otra se resigna a ser tu amiga.
¿Qué optas corazón
para el llanto salobre:
una te quiere desdichado y pobre,
la otra quiere el dinero y la mansión.
Lo amas con un amor ansioso y fuerte
a ella ni le interesa;
finge, una que otra frase vana empieza
y desea tu muerte.
Oh, Corazón ya lanza tu sagita,
ama a quien llamas dama de oropel...
el amor es de miel,
y veloz la belleza se marchita.
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