SanBlasfemo
Poeta asiduo al portal
Obstinado corazón, mira, tú eres imbécil.
Te empecinas en un individuo, sí, de pechos
soberbios, sí, metafóricamente hermanados
al duro pedernal que deviene en gelatina.
¿Acaso no ves que la conciencia que los rige
te elude tenaz; que esta olimpiada reñida entre
dos orgullos alejados en tiempo y distancia
es tonta a ojos vistas; que el suyo no acataría
dictámenes de amigas que nunca te aprobaron
y el tuyo ya puede empecinarse en ser rey poeta
que ni por esas logrará estima, no digamos
amor redentor como quisieras, corazón?
Te empecinas en un individuo, sí, de pechos
soberbios, sí, metafóricamente hermanados
al duro pedernal que deviene en gelatina.
¿Acaso no ves que la conciencia que los rige
te elude tenaz; que esta olimpiada reñida entre
dos orgullos alejados en tiempo y distancia
es tonta a ojos vistas; que el suyo no acataría
dictámenes de amigas que nunca te aprobaron
y el tuyo ya puede empecinarse en ser rey poeta
que ni por esas logrará estima, no digamos
amor redentor como quisieras, corazón?