RezardSomnus
Poeta recién llegado
CORAZÓN COBARDE
Ya lo decía el maestro Don Jaime,
que "dentro de poco iba yo a ofrecerte estas hojas",
que en mi caso, no llegan a hierba ajena,
sino a yesca, a pasto seco,
Que al menor chispazo de tu voz de pedernal
se incendia y se consume, y se olvida
de lo infeliz que estaba, para engañarse
y engañarte, y decirte que todo esta bien,
Que estoy contento de que seas feliz.
Que te amo porque existes...
Pero no, debo confesarte que las cosas no están bien,
porque si me oyes, o me lees, que te digo "¡Se feliz!",
en realidad quiero decir: "No me dejes, Te amo..."
No está bien, porque cuando me dices "Hola",
y yo te digo "Hola" tambien, en realidad
me interrumpes de decirte "¡Huyamos!",
"Vamos al cine", "Bésame".
Me interrupes de escribirte versos, de soñarte.
Me interrumpes carajo, de todo, con tu nefasta sincronía.
No está bien, verás, porque no hay mujer
a la que yo más quiera, cuyas formas
mejor se acomodan sobre mí, ya sea en el
sillón o en nuestra cama.
Y no importa por cierto que me digas que ya amas a alguien.
Eso no puedes saberlo sin haberme amado a mí.
Pasa una tarde conmigo.
Quádate dormida en mis brazos.
Deja que te ayude a lavar los platos.
Molestémonos por tonterías.
Y a ver si después de eso me miras a la cara y me dices que
sí sabías antes de eso del amor.
Tal vez lloremos, pero bajito, al oído, susurrando,
te diré que para mí también es nuevo.
Ya lo decía el maestro Don Jaime,
que "dentro de poco iba yo a ofrecerte estas hojas",
que en mi caso, no llegan a hierba ajena,
sino a yesca, a pasto seco,
Que al menor chispazo de tu voz de pedernal
se incendia y se consume, y se olvida
de lo infeliz que estaba, para engañarse
y engañarte, y decirte que todo esta bien,
Que estoy contento de que seas feliz.
Que te amo porque existes...
Pero no, debo confesarte que las cosas no están bien,
porque si me oyes, o me lees, que te digo "¡Se feliz!",
en realidad quiero decir: "No me dejes, Te amo..."
No está bien, porque cuando me dices "Hola",
y yo te digo "Hola" tambien, en realidad
me interrumpes de decirte "¡Huyamos!",
"Vamos al cine", "Bésame".
Me interrupes de escribirte versos, de soñarte.
Me interrumpes carajo, de todo, con tu nefasta sincronía.
No está bien, verás, porque no hay mujer
a la que yo más quiera, cuyas formas
mejor se acomodan sobre mí, ya sea en el
sillón o en nuestra cama.
Y no importa por cierto que me digas que ya amas a alguien.
Eso no puedes saberlo sin haberme amado a mí.
Pasa una tarde conmigo.
Quádate dormida en mis brazos.
Deja que te ayude a lavar los platos.
Molestémonos por tonterías.
Y a ver si después de eso me miras a la cara y me dices que
sí sabías antes de eso del amor.
Tal vez lloremos, pero bajito, al oído, susurrando,
te diré que para mí también es nuevo.
:: .
::