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Maduró el corazón de niño
y en su lado más oscuro,
nació el amor más puro,
blanco como el armiño.
Reverdeció su raíz
y como corcel sin brida
henchido el corazón feliz,
abrió sus ojos a la vida.
Y vio en la vida otra vida
y en esa vida otra razón,
magma de sangre fundida
herida de fuego y pasión.
Fueron de albahaca unos ojos
vendaval de luz y alegría,
preñez del corazón y antojos.
Faro de su luz y luz de su guía
La tierra no fue suficiente
para albergar tanto cariño
y el corazón inconsciente
tornose de nuevo niño.
Última edición:
:: pero hoy que vi un poema de tu autoría corrí a deleitar mis sentidos con tus letras que nunca defraudan. Un hermoso y tierno poema querido Antonio, placer inmenso pasar por acá.