Osidiria
Poeta asiduo al portal
Un viejo banco desvencijado
lleno de achaques y sufriendo en silencio sus males,
lame sus heridas en un parque abandonado,
abatido y entregado a su triste destino
porque se sabe pasto para el fuego de una chimenea.
Este pobre diablo
sin quererlo me ha recordado tu ausencia,
la brecha tan profunda que has abierto entre tu piel y mis dedos,
la muralla de silencio que has levantado en torno a ti
para que no te alcance mi recuerdo.
Hoy ese banco me ha mirado
con ojos de quien se sabe condenado al olvido
y con profunda melancolía me ha dicho
que si alguna vez te veo
te recuerde que en su corazón de madera
aún están vivas las palabras de amor
que un día me susurraste al oído
con él como testigo.
lleno de achaques y sufriendo en silencio sus males,
lame sus heridas en un parque abandonado,
abatido y entregado a su triste destino
porque se sabe pasto para el fuego de una chimenea.
Este pobre diablo
sin quererlo me ha recordado tu ausencia,
la brecha tan profunda que has abierto entre tu piel y mis dedos,
la muralla de silencio que has levantado en torno a ti
para que no te alcance mi recuerdo.
Hoy ese banco me ha mirado
con ojos de quien se sabe condenado al olvido
y con profunda melancolía me ha dicho
que si alguna vez te veo
te recuerde que en su corazón de madera
aún están vivas las palabras de amor
que un día me susurraste al oído
con él como testigo.
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